Qué es el Focusing y cómo puede ayudarte en terapia emocional

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El focusing es una herramienta de trabajo emocional desarrollada por Eugene Gendlin, dentro de la psicoterapia humanista que parte de una idea clave: el cuerpo no solo siente, también “sabe” cosas que todavía no están del todo pensadas o dichas.

El focusing consiste en prestar atención a una sensación corporal vaga, difusa, a la que Gendlin llamó “felt sense” (sensación sentida).
No es una emoción clara como “estoy triste” o “estoy enfadada”, sino algo más sutil: un nudo, una presión, una incomodidad difícil de nombrar… pero que tiene significado.

En lugar de analizar directamente con la cabeza, el proceso invita a:

  • Parar
  • Escuchar el cuerpo
  • Encontrar palabras, imágenes o gestos que encajen con esa sensación

Y, poco a poco, dejar que esa experiencia se despliegue y cambie.

Terapia emocional con enfoque Focusing en Ana Serrano Psicóloga. Espacio seguro para trabajar el malestar desde el cuerpo y la emoción

¿Cómo puede ayudarte en terapia emocional?

1. Te conecta con lo que realmente te pasa
A veces “sabemos” algo pero no logramos explicarlo. El focusing ayuda a acceder a ese nivel previo al lenguaje, donde todavía no se sabe mucho de lo que pasa a nivel racional pero ya está sintiéndose algo en el cuerpo, a nivel emocional.

2. Reduce la autoexigencia de entenderlo todo ya
No tienes que tener respuestas inmediatas. Puedes quedarte en el “no sé, pero siento algo aquí…”, y eso ya es trabajo terapéutico, además de conexión con lo que te está pasando.

3. Favorece cambios reales (no solo racionales)
Cuando una sensación corporal se nombra o se reconoce bien, suele producirse un pequeño alivio o cambio interno. No es solo entender: es sentir que algo se mueve.

4. Desarrolla una relación más amable contigo
Desde un enfoque humanista, no se trata de forzarte a cambiar, sino de escucharte con respeto. Esto suele suavizar el juicio interno y ya desde ahí, hay menos carga.

5. Es especialmente útil cuando estás bloqueada o saturada
Cuando dar vueltas mentalmente no ayuda, el cuerpo puede ofrecer otra vía de acceso. Salir de la mente y poner el foco en el cuerpo, ayuda a resolver el bucle mental.

Veamos un ejemplo

Imagina que dices: “Estoy mal, pero no sé por qué”.
En lugar de analizar, pruebas a notar el cuerpo:
→ “Hay como una presión en el pecho…”
→ “Es como si algo estuviera apretado…”
→ “Tiene que ver con una sensación de no llegar…”

Ese proceso va afinando la experiencia hasta que algo encaja… y muchas veces ahí aparece claridad o alivio.

En resumen: el focusing no busca que pienses mejor, sino que escuches más profundamente lo que ya está en ti, integrando cuerpo y emoción.

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